DE LA COMPETENCIA ESPIRITUAL A LA COMPETENCIA LINGÜÍSTICA

¿Es esta una nueva competencia?

¿O una novena competencia? 

El estudio de las anteriores competencias ha hecho cuestionarse sobre la ausencia de una novena habilidad: la competencia espiritual, desde una perspectiva de educación integral, con un carácter integrador, abarcando conocimientos, procedimientos y actitudes. 

A esa dimensión profunda del ser humano, que transciende las dimensiones más superficiales y constituye el corazón de una vida humana con sentido, con pasión, le ha llevado a Aynara la necesidad de comunicar competencialmente su experiencia consciente del Bautismo. Es una adaptación sociocultural de la disposición humana hacia lo absoluto, lo trascendente, que en cada tiempo y espacio le da totalidad y sentido a su existencia, sintiendo las cosas tan profundamente, que llegamos a percibir el misterio fascinante que las habita. 

Pero el ser humano no es unidimensional en su aprendizaje y desarrollo, es diverso en capacidades y posibilidades: con una ortografía externa (y quizás también interna) en construcción como la de ella.